Proteger
Proteger es un verbo transitivo. Circula, involucra, moviliza.
Pone en marcha una labor de articulación que busca reparar las vulneraciones y restituir derechos en cada situación particular.
En la protección integral necesitamos encontrarnos en los bordes de una disciplina a otra, y caminar por ahí preguntándonos.
¿Cómo son las infancias y adolescencias que necesitan protección?
Para recibir, escuchar, asesorar, acompañar, registrar, identificar lo constante y lo emergente.
Con actitud de escucha atenta, con reflexiones compartidas, con la capacidad de crear estrategias para las niñas, niños y adolescentes, sus identidades, biografías y centros de vida.
Las áreas y/o equipos cuya labor es la atención para la protección integral, es el espacio más abierto y dispuesto hacia la ciudadanía. Es allí donde principalmente se manifiestan las capacidades de los organismos en dar respuesta. De tal manera que la agilidad, el dinamismo, y la cobertura territorial y horaria son horizontes a tener en cuenta en este aspecto. El trabajo en duplas, la conformación de equipos interdisciplinarios, las reuniones de reflexión y las instancias de “clínica” o supervisión, contribuyen asimismo a cuidar de quienes cuidan. Existen múltiples modelos posibles de trabajo, el circuito que proponemos acá tiene el propósito de visualizar todos los componentes y que cada defensor o defensora pueda llenar los mismos de contenido junto a sus equipos. Estos son:
- La recepción en el edificio y el primer contacto (personal, virtual, telefónico).
- La entrevista.
- Evaluación sobre la situación presentada: ¿es competencia o no del organismo?
- Registro del ingreso de la situación al sistema informático diseñado en base a una matriz de derechos.
- Seguimiento de las situaciones.
- Reuniones de trabajo.
- Construcción de cada situación única.
- El Interés Superior del Niño como derecho, principio y norma de procedimiento.
- Presencia territorial del organismo, en articulación con delegaciones u organizaciones no gubernamentales.